Los que tenemos cierta edad hemos tenido la inmensa suerte de poder compaginar nuestra afición por las motos y nuestro amor a la naturaleza, pues antes se podía ir de pacífica excursión en moto por el campo sin que te asediaran las "fuerzas del orden".
Siempre he considerado, y así lo he manifestado en otras ocasiones, que practicar off road te hace querer, respetar y cuidar el entorno por encima de la media. Y es necesario considerar además la utilidad que el tránsito de motos y demás vehículos motorizados (dentro de un orden) aporta al mantenimiento de senderos y otras vías que podrían caer en desuso y terminar perdiéndose.
Me resisto a esta situación, como los demás amantes del motociclismo de campo; cada uno desde nuestra pequeña atalaya -pretendo que ésta sea la mía- hemos de intentar corregir este sinsentido. Nuestras Federaciones lo hacen, nuestros más afamados pilotos tampoco dejan pasar ocasión alguna de reivindicar el uso pacífico de la moto de campo, y yo, humildemente, expongo mi queja, me presto a arrimar el hombro en lo que pueda, y no dejo de transmitir a mis hijos, como hice con mis sobrinos, lo que de positivo me aporta unir moto y naturaleza.
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